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| Macho
(izq.) y hembra adultos de caraya pyta |
Hembra
con cría y dos machos juveniles |
El
caraya pyta es un primate que habita la Selva Atlántica de
Brasil y Argentina. Estos monos pesan entre 5-7 kg y su pelaje
es de un color rojizo bien intenso en los machos adultos y de un
marrón rojizo más tenue en las hembras.
La característica más llamativa de estos monos son sus poderosas
y fuertes vocalizaciones que pueden ser oídas nítidamente hasta
1 km de distancia. Los machos vocalizan enérgicamente para
defender su territorio y a las hembras de su grupo, de otros
machos de grupos vecinos.
Son animales de carácter muy tranquilo y extremadamente pasivos.
Este comportamiento se debe en gran parte a su dieta, la cuál se
compone principalmente de alimentos bajos en calorías como las
hojas, por lo que deben descansar muchas horas en el día para
digerirlas.
Viven en grupos de entre 6-11 individuos y su estructura social
es variable pero generalmente está compuesta por uno o dos
machos adultos y varias hembras adultas y sus crías. Los
nacimientos en esta especie ocurren a lo largo de todo el año,
sin una estacionalidad marcada y las hembras dan a luz a una
sola cría por vez que es amamantada hasta los 6 meses
apróximadamente. Al llegar a la madurez sexual (edad de 3 años y
medio en las hembras y 5 años en los machos) individuos de ambos
sexos, migran del grupo en el que nacieron e ingresan a un nuevo
grupo. Esta transición suele ser muchas veces crítica ya que, no
sólo deben buscar un grupo nuevo al que ingresar (explorando
zonas desconocidas) sino que deben ser aceptados por los
integrantes del nuevo grupo. El período de aceptación puede ser
largo y difícil, durante el cual los individuos recién llegados
permanecen periféricos al grupo y con poco acceso a los recursos
alimenticios. Una vez integrados, permanecen allí el resto de su
vida.
¿Dónde vive ?
El
caraya pyta es muy selectivo en cuánto a dónde puede vivir, y
sólo vive en la Selva Atlántica. En Argentina, sólo en Misiones
encontramos grupos estables de caraya pyta. Dentro de la
provincia su distribución es, en gran parte, desconocida. En
2007 pocas áreas protegidas contaban con su presencia: los
parques provinciales “Cruce Caballero”, “El Piñalito” y “Caá
Yarí”. En 2008, luego de la epidemia de fiebre amarilla, su
distribución original se ha reducido aún más.
¿Por qué está en problemas?
Deforestación. El ambiente en el que vive el caraya pyta
se está reduciendo cada día más. La deforestación y la
fragmentación de la selva están destruyendo los árboles que los
monos utilizan para alimentarse y descansar. Cuando los árboles
son derribados se impiden los movimientos naturales de los
grupos de monos por el monte. Los individuos que deben migrar de
su grupo natal a otro nuevo grupo muchas veces ven interrumpidas
sus rutas de acceso. Algunas veces deben bajar al suelo para
superar ésta dificultad y ahí son víctimas de predadores (como
el puma, el yaguareté, el hurón mayor, etc.). Esta situación se
ve agravada cuando los monos se encuentran en zonas cercanas a
alguna población humana, en donde muchas veces son víctimas de
los perros domésticos y del hombre.
Mascotismo. Muchas veces los monos son atrapados para
tener en las casas como mascota. La mayoría de las veces para
conseguir una cría de caraya pyta, matan a su madre. Luego, al
estar encerrados en una jaula, aislados de su entorno y de su
grupo social y al no ser alimentados correctamente, suelen morir
por trastornos digestivos severos.
Caza. A veces el caraya pyta es cazado como alimento.
Fiebre Amarilla. Como si todo esto fuera poco, el caraya
pyta (al igual que otras especies de monos de América) es muy
sensible al virus de la fiebre amarilla. Este virus es
originario de África y llegó a América hace muchos años a través
del comercio de esclavos. Los monos americanos no están
adaptados para sobrevivir esta enfermedad y la mortandad es muy
alta durante las epidemias. Las poblaciones de caraya pyta
quedan diezmadas luego de una epidemia y tardan muchos años en
recuperarse.
Todos estos factores operando al mismo tiempo (destrucción del
hábitat, mascotismo, caza y la susceptibilidad a la fiebre
amarilla) generan un cuadro crítico para la supervivencia del
caraya pyta, reduciendo cada vez más sus poblaciones.
¿Qué estamos haciendo?
A
través de la educación ambiental, apuntamos a eliminar la caza y
mascotismo del caraya pyta en Misiones, y generar un compromiso
con los remanentes de selva donde el mono aún sobrevive. El mono
es la estrella de una de nuestras obras de títeres y tratamos su
problemática con varios juegos y actividades para los niños,
como también en folletos.
¿Qué más hay que hacer?
Es necesario promover y apoyar proyectos de investigación
a largo plazo para comprender mejor la biología de esta especie,
su comportamiento y su relación con la selva.
Es importante evaluar el impacto de la epidemia de fiebre
amarilla sobre la población del caraya pyta en la Argentina.
Para esto, debemos como primer paso saber dónde han quedado
grupos sobrevivientes y poder estimar el tamaño de la población
remanente. Para realizar ésta tarea, es crucial la información
que brinde la gente que habita las zonas rurales, en contacto
más estrecho con el monte. Cualquier indicio de presencia del
caraya pyta es ahora, más que nunca, fundamental. Una vez
obtenida está información básica, debemos monitorear a la
población existente durante varios años para poder seguir de
cerca el proceso de recuperación natural de la especie. Para que
el caraya pyta se recupere de ésta epidemia debemos garantizarle
una extención de su ambiente suficientemente grande y en buen
estado de conservación, capaz de contener varios grupos estables
de monos.
Para lograr una extención de selva suficiente para los caraya
pyta, es necesario revertir la deforestación de las
chacras entre San Pedro y Piñalito. Para lograr esto, el
gobierno debe brindar asesoramiento técnico en el uso de suelo,
diversificación de productos en la chacra y estudios de mercado
para los productos. Debe promover y financiar emprendimientos
que impliquen un uso sustentable de los recursos, e incentivar
al pequeño o mediano productor a aventurarse a nuevos horizontes
productivos, para que la economía de la chacra se restaure y se
disminuya el mal uso de los recursos naturales e infracciones de
leyes. Por ejemplo, se debería ofrecer importante incentivación
financiera para los productores que mantienen selva en sus
chacras y los que plantan árboles nativos en tierras actualmente
desmontados. Por último, los organismos con competencia deben
fiscalizar las leyes de forma adecuada y contribuir en la
educación a propietarios de chacras.
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