 Esta
especie ha sido bautizada por los ornitólogos con el nombre de
batará de pecho negro. Hasta hace muy poco tiempo no se conocía
prácticamente nada sobre sus hábitos de vida, el ambiente que
usa, o los aspectos básicos de su reproducción. Esta particular
ave fue descubierta en Argentina recién en el año 1948 por el
naturalista y ornitólogo Andrés Giai. Posteriormente su colega
William H. Partridge consiguió, en la década de 1950 y
principios de la década de 1960, una importante cantidad de
pieles en el centro y norte de Misiones. Después de estos
registros pasaron más de tres décadas sin noticias de este
pájaro. Hacia fines de la década del 1990 se redescubre a esta
especie con el reporte de Mark Pearman de nuevos registros
propios y de otras personas.
De todos modos, hasta 2003, era una especie muy rara y no se
sabía con exactitud en qué ambiente buscarlo. Nuestros estudios
de campo demostraron que en Argentina es un especialista que
solo vive en la caña o takuara yatevo (Guadua trinii).
Por esto creemos que el nombre más adecuado para esta ave es el
de guyra yatevo, que en idioma guaraní significa pájaro del
yatevo.
Es un pájaro insectívoro de tamaño medio (15 a 17 cm), de la
familia Thamnophilidae (chocas, bataráes y tiluchíes con 17
especies para la Argentina). Presenta importantes diferencias de
plumaje entre el macho y la hembra (dimorfismo sexual). El macho
tiene una “boina” negra que cubre toda la parte superior de la
cabeza, desde la nuca hasta la parte inferior al ojo llegando
hasta el pico. Tiene una cresta o copete que por lo general
mantiene aplastada, pero la suele erizar según su estado de
ánimo (en ocasiones cuando se le hace playback), como puede
verse en la foto de abajo. Desde la parte posterior de la cabeza
hasta el comienzo de la garganta tiene una especie de barba
blanca que suele “inflar” como puede verse en la foto superior.
El pico es de color marfil en ambos sexos y las patas de color
celeste grisáceo apagado aunque en algunos individuos el celeste
puede ser más vivo (desconocemos la razón de esta variación -
quizás se deba a la edad de los individuos -). En el macho debajo
del blanco gular comienza un “babero” negro que se extiende
hasta debajo del pecho (en algunos machos se extiende mucho más
que en otros). Luego continúa en toda la parte ventral un color
pardo oliváceo con muy leves estrías más oscuras en algunos
individuos. En ambos sexos la cola y las alas son un fuerte
color marrón rojizo (rufo).
 En
la hembra predomina casi exclusivamente un color marrón suave a
excepción de la cola y alas donde el tono rojizo es más intenso.
La hembra, a diferencia del macho, no tiene babero ni pecho de
color negro, siendo estas regiones de color blancuzco a pardo
amarronado. En ambos sexos presenta una ceja blanca. El macho
muchas veces la oculta, pero es más notable en la hembra.
El comportamiento y el tipo de cañaverales donde vive lo
vuelven sumamente críptico (casi invisible). Se mantiene siempre
oculto en la parte alta de los densos, continuos y maduros
parches de caña yatevo. Es muy raro que cante de forma natural -
sólo lo hace en momentos puntuales del año (primavera
especialmente) -. Por lo tanto detectar a este especialista de
hábitat resulta sumamente complicado. Nosotros empleamos la
técnica del playback (reproducir con un parlante y grabador el
canto del ave) para atraerlo y estudiarlo. A partir de este
método de trabajo conseguimos encontrar a la especie en muchos
parches de caña yatevo en el norte y centro de Misiones.
¿Dónde vive en Argentina?
En Argentina, esta especie sólo vive en cañaverales de yatevo
en la selva de la provincia de Misiones. En esta provincia
contamos con cinco especies de cañas o takuaras que son bastante
comunes. Dos especies son del género Chusquea. La Pitinga (Chusquea
tenella) y la takuarembo (Chusquea ramosissima)
forman densas y bajas matas enredadas, y la takuarembo muchas
veces trepa árboles. Hay dos especies del género Guadua: la
takuarusu (Guadua chacoensis) que es la takuara más alta
y de mayor grosor en sus cúlmos, y la yatevo o takuara brava, la
segunda en altura y tamaño general. Las Guaduas son las únicas
cañas que presentan fuertes espinas. La takuara restante es la
takuapi (Merostachys claussenii) que es la de mayor
distribución en la provincia, aunque recientemente ha florecido
y muerto masivamente entre los años 2004 a 2007, y en el
presente se encuentra en la etapa de crecimiento en forma de
plantitas jóvenes.
Nosotros hemos encontrado más de 150 territorios de guyra
yatevo y todos estaban en la yatevo. Sin embargo otros
observadores nos han mencionado que encontraron al guyra yatevo
en takuarusu. También existe una mención de un guyra yatevo
observado en un parche de takuapi mezclado con yatevo. Nosotros
creemos que estaba allí debido a la caña yatevo. Hemos
encontrado a la especie tan al norte como en el PN Iguazú y tan
al sur como en la Reserva de la Biósfera Yaboty, siempre en
cañaverales de yatevo.
 ¿Por
qué está en problemas?
El principal problema que enfrenta la especie es el
desconocimiento de sus requerimientos de hábitat y biología.
Por esto no se han realizado hasta el momento políticas que
apunten a proteger su ambiente específico. Como puede apreciarse
en la foto de la derecha, la caña yatevo puede formar grandes y
continuos parches en lugares muy modificados por el hombre.
Encontramos al guyra yatevo en cañaverales que quedaban al
costado de rutas o rodeado de plantaciones y potreros, donde se
había eliminado todo el bosque. Esto nos indicaría que soporta
cierto grado de desmonte, aunque sería importante estudiar mejor
su situación ante la fragmentación.
Creemos que es fundamental identificar a los cañaverales de
yatevo (y de las otras especies de cañas para otras aves) como
ambientes prioritarios para la conservación de varias
especies dentro de la Selva Atlántica de Sudamérica. Para
conservar al guyra yatevo, es clave conservar los cañaverales de
yatevo en el IBA/AICA San Pedro, en otras áreas rurales, en la
Reserva de la Biósfera Yaboty y en arroyos del norte de la
provincia que no están formalmente protegidos.
¿Qué
estamos haciendo?
- Buscamos al guyra yatevo en el centro y sur de Misiones,
para establecer su distribución en la provincia.
- Estudiamos su historia natural y ecología.
- Realizamos charlas sobre este pájaro y su ambiente
particular.
- Realizamos una obra de títeres en las escuelas del
IBA/AICA San Pedro, con el guyra yatevo como principal
estrella.
- Realizamos y distribuimos un póster sobre el guyra
yatevo y su hábitat.
¿Qué más hay que hacer?
Es importante generar conciencia sobre lo clave que resultan
los ambientes de cañaverales para ésta y otras especies de aves
de la selva. Es clave la educación ambiental apuntando a dar
valor a los cañaverales nativos en general y en particular para
esta especie, y la takuara de la que depende. Es urgente brindar
protección a los cañaverales de yatevo en distintos puntos de la
provincia, en chacras, en áreas privadas y en la Reserva de la Biósfera Yaboty. Es necesario revalorizar este ambiente
particular, que es indispensable para el guyra yatevo.
Sería muy importante realizar estudios a largo plazo para
conocer la dinámica fluctuante de los parches de caña yatevo y
cómo impactan sobre esta interesante ave. Es muy probable que
este pájaro dependa de varios parches de caña continuos para
poder sobrevivir y cambiar de lugar entre ellos a medida que va
cambiando la estructura de los parches. Se pronostica que esta
caña florecerá y luego morirá masivamente alrededor del año
2018. Esto podría influir de forma drástica en las poblaciones
del guyra yatevo. Por lo tanto parece que los planes de
conservación para esta especie deberían apuntar a conservar los
parches de la caña tanto en áreas protegidas como en poblados,
chacras y todo sitio donde esté presente.
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