Alejandro Bodrati, Kristina Cockle, José Segovia y Nacho
Areta
En
general cuando se habla de la migración de las aves, se piensa
en movimientos latitudinales – entre el norte y el sur. Pero en
la selva Atlántica estamos descubriendo que hay varias especies
que migran de forma longitudinal, o sea de este a oeste. Estas
aves anidan en primavera y verano en el este de la selva
Atlántica, en las montañas de Brasil, y luego en otoño migran
hacia el oeste, pasando el otoño e invierno en sectores de menor
altitud en Paraguay y Argentina. En nuestros trabajos, hemos
propuesto llamar a este tipo de migración, ni siquiera
sospechado hasta hace muy poco tiempo, como “Sistema Migratorio
Longitudinal de la Selva Atlántica del Sur”. Las especies que
realizan migraciones longitudinales de este tipo incluirían a la
viudita coluda (Muscipipra vetula), la tesourinha (Phibalura
flavirostris), el tangará cabeza celeste (Euphonia
cyanocephala), y el picaflor negro (Florisuga fusca).
Estas especies entonces son visitantes invernales que no anidan
en Argentina o Paraguay. Todas son endémicas de la selva
Atlántica. Esto significa que viven esencialmente en las selvas
del sudeste de Brasil, la provincia de Misiones en Argentina y
el este de Paraguay. Su conservación se vuelve más compleja
debido a que migran por una zona de Brasil que ha sufrido una
muy alta tasa de desmonte.
Otra
característica de estas especies, es que sus poblaciones parecen
no migrar totalmente: mientras algunos individuos quedan cerca
del área de cría, otros migrarían altitudinalmente descendiendo
a menor altura en invierno y otros migrarían cientos de
kilómetros de este a oeste bajando también en altura. Aún no
sabemos de dónde vienen exactamente los individuos que llegan a
Argentina y Paraguay en invierno: sabemos que vienen de algún
lado al este en Brasil, pero su origen preciso es un misterio.
Viudita coluda (Muscipipra vetula)
La viudita coluda es una especie rara o poco común en Argentina
y Paraguay, siendo algo más frecuente de observar en algunos
lugares de Brasil. Pertenece a la familia de los Tiránidos (pitogué,
tijereta etc). La mayor parte de su cuerpo es de color gris, con
la excepción de las alas y la larga cola que son de color
negruzco.
Se alimenta de insectos, que suele cazar realizando
vuelos elásticos. En estos vuelos sale de una rama, captura un
insecto, y vuelve a la misma rama. Caza generalmente desde las
ramas más altas de los árboles o las matas, posando muchas veces
en ramas libres de hojas para tener buena vista en sus
alrededores.
Ocasionalmente,
también se alimenta bajando al suelo. Su costumbre de posarse
erguida y expuesta la vuelve bastante fácil de ver. Su canto
característico son dos notas ahuecadas, y se distingue con
facilidad del de otras aves de la región.
[Escuchar canto]
En
Argentina es considerada “amenazada” por tener una distribución
muy reducida. Se la puede ver en ambientes abiertos de selvas
primarias, selvas secundarias, capueras y bordes de selva,
principalmente entre mayo y agosto.
Tangará cabeza celeste (Euphonia cyanocephala)
El
tangará cabeza celeste es un vistoso y pequeño tangará. Esta
hermosa ave es actualmente mucho más común en Argentina que las
otras especies que tienen el mismo tipo de migración.
Llegan a
Misiones en abril o mayo y permanecen hasta septiembre u octubre
cuando nuevamente retornan hacia el este para nidificar.
Cuando
llegan en otoño a Misiones, y cuando empiezan a volver en
primavera hacia Brasil, sus bandos están compuestos casi
solamente de ejemplares de la especie y en números grandes
(entre 8-10 hasta 20 individuos). El resto del invierno aparece
en bandas de varias especies y en números propios de 3 a 6
individuos. Es muy frecuente encontrarlo con el tangará bonito (Euphonia
[anteriormente Chlorophonia] cyanea). La mejor
manera de detectarlo es estar atento a su complejísimo y
atropellado canto, que afortunadamente también emite durante el
invierno. [Escuchar canto]
Se alimenta de frutitos,
especialmente los de color naranja de las ligas (Phorodendron
spp.). En las zonas altas de las sierras de Brasil, quizás
queden pocos frutos de ligas en invierno y en algunas áreas de
cría ¡hasta nieva durante el invierno!, y puede ser por esto que
el tangará cabeza celeste baje hacia el oeste a lugares donde
las heladas son más tenues y hay frutos de liga para comer en la
época fría.
Tesourinha (Phibalura flavirostris)
La Tesourinha es una especie amenazada y muy rara hoy en
Argentina. Pertenece a la familia de los Cotíngidos como el
pájaro campana (Procnias nudicollis). Su nombre proviene
de la palabra portugués para ‘tijera’, por su larga cola furcada.
Se alimenta de frutitos e insectos.
En Argentina se puede ver de
vez en cuando entre marzo y septiembre, especialmente en las
sierras de Misiones, inclusive en los pueblos de Tobuna y San
Pedro. Como la viudita coluda, se posa en ramas expuestas, su
tamaño es mediano y su comportamiento es pasivo y resulta fácil
de observar. Sin embargo, debido a sus bajos números actuales es
extremadamente difícil de encontrar.
El naturalista W. H. Partridge colectó una serie de 12 individuos en tan solo un mes,
entre febrero y marzo de 1952, y consideró al Tesorito como
“abundante” en aquel momento, pero nunca más colectó a esta
especie (a pesar de continuar casi 10 años más trabajando en
Misiones). Desde ese momento no hay registros documentados en
Misiones, aunque hay registros visuales. Es muy probable que las
observaciones de Partridge hayan coincidido, en 1952, con el
arribo de grupos migratorios que alcanzaran en ese momento el
área por él estudiada. Es también posible que por aquellos años
los números de tesourinhas que llegaban a Misiones eran mucho
mayores a los que hoy llegan a Argentina y por lo tanto le haya
parecido abundante. Nosotros hemos observado grupos de hasta
nueve ejemplares hacia fines del verano, momento en que la
especie estaría llegando desde el Brasil. Este hermoso pájaro es
muy silencioso, lo que dificulta su detección auditiva.

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